ARCHIVO RESTRINGIDO // ELEONORA
La Bóveda de Mareas (Eleonora)
En el corazón oculto de la Eleonora, más antiguo que la propia nave, yace un tanque gravitacional abandonado: colapsado, pero estable. La Hermandad lo descubrió durante una de las muchas reparaciones del relicario estelar Clase IX. Lo tomó como reliquia mecánica y lo transformó en una cámara de contención para los Fragmentos.
Este espacio no simula agua: es agua sin serlo. El aire adquiere una viscosidad oceánica y los Fragmentos, esferas con un núcleo geométrico, flotan, se acomodan por resonancia y vibran entre sí según sus afinidades. No están simplemente guardados; permanecen suspendidos en un hábitat diseñado para impedir que despierten del todo.
La bóveda amortigua su activación emocional, evita que los Fragmentos interfieran entre sí e impide que canten. Los más peligrosos seducen, alteran o destruyen a quien los lee. Por eso, este lugar es una incubadora silenciosa: un monasterio de vacío y eco.